El segundo acto de la plata: De metal olvidado a activo estratégico de la era digital

La subida de la plata hasta un nuevo máximo histórico de unos 67 dólares la onza en diciembre de 18 marca una de las historias más sorprendentes de las materias primas en 2025. Después de pasar gran parte de la última década atrapado en un estrecho rango entre 15 y 25 dólares, el metal duplicó con creces su valor en un solo año. Esta ruptura no se produjo gradualmente. La plata cotizó cerca de los 30 dólares a principios de año, se movió lateralmente durante el verano y luego aceleró bruscamente a partir de septiembre, con las mayores ganancias concentradas en el último trimestre. La velocidad y la magnitud del repunte han obligado a los inversores a reevaluar el papel de la plata en la economía mundial, no sólo como metal precioso secundario, sino como material de importancia estratégica.

A primera vista, el comportamiento de la plata parece reflejar un repunte clásico de los metales preciosos, apoyado por un dólar estadounidense más débil y las expectativas de recortes de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Es innegable que estos factores macroeconómicos han influido. Sin embargo, no explican del todo por qué la plata ha superado al oro de forma tan espectacular. Mientras que el oro subió un 60% este año, hasta aproximadamente 4.300 dólares la onza, la plata ganó más de un 110%. La explicación más profunda reside en una combinación de limitaciones estructurales de la oferta y un profundo cambio de la demanda, impulsado menos por la cobertura monetaria y más por la tecnología y la necesidad industrial.

Por el lado de la oferta, el panorama es cada vez más frágil. Más de la mitad de la producción mundial de plata procede de América Latina, donde la producción se ve presionada por el envejecimiento de las minas, el descenso de la ley del mineral y la incertidumbre política y normativa. Sólo México representa aproximadamente una cuarta parte de la oferta mundial, pero varias de sus mayores explotaciones se acercan al final de su vida útil a finales de esta década. Perú, Bolivia y Chile se enfrentan a retos geológicos similares, mientras que unas normas medioambientales más estrictas y la oposición social han desalentado las nuevas inversiones. Como consecuencia, la oferta minera mundial ha tenido dificultades para responder a la subida de los precios. Según el Instituto de la Plata, el mercado se encuentra en su quinto año consecutivo de déficit estructural, y se espera que la demanda supere a la oferta en unos 95 millones de onzas este año.

La dinámica de la demanda, por su parte, ha cambiado radicalmente. La plata ya no se vende principalmente en monedas, lingotes o incluso joyas. Su principal relevancia reside hoy en sus propiedades físicas. La plata tiene la mayor conductividad eléctrica de todos los metales, una excelente conductividad térmica y una gran resistencia a la corrosión. Estas características la hacen insustituible en una serie de industrias de rápido crecimiento. Los paneles solares dependen de la pasta de plata para conducir la electricidad con eficacia. Los vehículos eléctricos necesitan mucha más plata que los coches tradicionales, ya que incrustan el metal en las baterías, el cableado y la infraestructura de carga. Los dispositivos médicos, la electrónica y los bienes de consumo avanzados siguen dependiendo de componentes basados en la plata.

Sin embargo, el nuevo motor más potente es la economía digital. La inteligencia artificial, la computación en la nube y los centros de datos han convertido la plata en un insumo fundamental, más que en un material discrecional. Según Oxford Economics, el número de centros de datos en todo el mundo se ha multiplicado por más de once desde 2000, mientras que su capacidad de cálculo se ha multiplicado por más de cincuenta. Estas instalaciones dependen de la plata en conectores, disyuntores, envases de semiconductores y sistemas de gestión térmica. A medida que las cargas de trabajo de la IA se hacen más complejas y consumen más energía, la demanda de componentes ricos en plata aumenta en consecuencia. La demanda industrial de plata alcanzó un nivel récord en 2024, y las previsiones apuntan a un crecimiento continuo a medida que se acelera la adopción de la IA en todos los sectores.

El actual repunte de la plata también se ha visto amplificado por la mecánica del mercado financiero. Las restricciones de liquidez, el desplazamiento de inventarios entre regiones y las fuertes entradas en fondos cotizados han tensado el mercado físico en momentos clave del año. Sin embargo, a diferencia de episodios especulativos anteriores, este repunte se está produciendo en un contexto de auténtica escasez y crecimiento de la demanda a largo plazo. Dicho esto, la plata sigue siendo un activo de mayor beta que el oro. Su precio tiende a dispararse en ambas direcciones, y la volatilidad es intrínseca al mercado.

Esto se refleja en las evaluaciones prospectivas. Heraeus Metals espera que los precios de la plata se consoliden tras su rápido ascenso, y prevé una horquilla de cotización de entre 43 y 62 dólares por onza el año que viene. El menor crecimiento de las instalaciones solares, el aumento del reciclaje y la menor demanda de joyería podrían aliviar temporalmente la presión. Aun así, Heraeus subraya que la plata seguirá la trayectoria general del oro, con mayor amplitud, ya que ambos metales responden a la incertidumbre económica, la política monetaria y la dinámica de las divisas.

Lo que distingue el ciclo actual de los picos anteriores de 1980 y 2011 no es solo el nivel de precios, sino los cimientos que lo sustentan. La plata ya no es una mera reliquia monetaria que repunta cuando los inversores entran en pánico. Se ha convertido en un material básico para la transición energética, la infraestructura digital y la inteligencia artificial. Esta doble identidad -como metal precioso y como necesidad industrial- confiere a la plata una relevancia de la que no había gozado en décadas.

Tanto si los precios se mantienen cerca de los máximos actuales como si sufren una corrección, es improbable que el cambio subyacente se invierta. El segundo acto de la plata no se está escribiendo en las cámaras acorazadas, sino en las granjas solares, los centros de datos y el hardware de inteligencia artificial. Esa transformación, más que el entusiasmo especulativo, explica por qué el metal blanco ha vuelto a ser el centro de atención mundial y por qué su papel en la economía mundial parece ahora estructuralmente diferente a todo lo visto antes.

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